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RESEÑA HISTORICA

En las antiguas crónicas de Herodoto (siglo V a.C.) ya se hablaba de la posible existencia de una tierra incógnita en los confines del hemisferio austral; sin embargo, habría que esperar hasta el siglo XIX para que las primeras expediciones científicas alcanzaran la Antártida.. Las nuevas tierras descubiertas recibieron el nombre de Antártica (del griego anti, contra, arkte, osa ) por estar situada en el hemisferio contrario al de la constelación de la Osa Mayor. En castellano, en contraste con otras lenguas, se ha impuesto la denominación de Antártida debido a su similitud con la de Atlántida.

El Endurance en la Antártida

Durante el siglo XVIII se cruzó varias veces el paralelo 60º S y se avistaron las islas y archipiélagos subantárticos: islas Malvinas (1721-22), islas San Pedro (Georgias del Sur) (1756) y Rocas Auroras (Cormorán) (1762). Entre 1772 y 1775, el Capitán James COOK circunnavegó con dos buques el continente sin haberlo visto: Durante este viaje avistó las Islas Sandwich, llamando Thule a la más meridional. Durante la campaña de corso emprendida en 1815 por el Almirante Guillermo Brown, los fuertes vientos de un violento temporal arrastraron a sus naves: "Hércules" y "Trinidad", hasta los 65º S, "donde la mar se les volvió muy llana con horizonte claro y sereno, sin hielos, indicios todos de no estar muy lejos de tierra" ("Memorias del Almirante Brown" por Felipe Bosch, p.63).Probablemente habrían estado en las cercanías de la Isla Amberes o de los islotes de Islas Argentinas.

En este siglo, los cazadores se aventuraron cada vez mas al sur, buscando nuevas playas para caza; por ello es probable que hayan sido foqueros los primeros incursionistas en tierra antártica. Sin embargo, habitualmente trataban de no divulgar los lugares donde encontraban los buscados animales. Los descubrimientos no eran registrados y aun fueron olvidados por los mismos descubridores. Suele afirmarse que la primera incursión de carácter verdaderamente antártica se realizó a principios del siglo XIX, en el año 1819, comandada por el lobero inglés William Smith, a bordeo del bergantín "Williams", con el objeto de explotar la caza de focas y ballenas, que comenzaban a escasear en las regiones árticas. Al doblar el Cabo de Hornos, como consecuencia de las tormentas se vio precisado a poner rumbo sur, llegando hasta los 62º 40´de latitud y 60º de longitud W, avistando en esas circunstancias, tierras que denominó Shetland del Sur. Sin embargo, documentos mostrados por el explorador Jean Charcot ponen de manifiesto de manera indudable que las islas Shetland habían sido descubiertas por marinos argentinos con anterioridad a 1819

Al parecer, fue el 17 de noviembre de 1820 cuando el Capitán N.B. PALMER vio la península antártica. El 7 de febrero de 1821 el Capitán John DAVIS, estadounidense, al mandar un bote a la costa para buscar focas, en el lugar denominado ahora bahía Duse, asentó en su libro de bitácora: "creo que esta tierra del sur puede ser un continente."Solo a partir de mediados del siglo XIX, el interés científico empujó a los hombres con rumbo a esas tierras desconocidas, alternándose los buques que llevaban estudiosos, con los foqueros y balleneros. En este siglo, el hombre consiguió poner sus plantas sobre tierras propiamente antárticas y en el siguiente comenzó a moverse sobre ellas en esforzadas travesías en trineo, logrando en el año 1911 llegar al mismo Polo.

Entre 1819 y 1821, los buques rusos "Vostok" y "Mirny" circunnavegaron el Antártico. Su Comandante, Fabián G. De Bellingshausen, un alemán al servicio de Rusia, era un hombre cauteloso y emprendedor; en 1820 divisó lo que pudo haber sido tierra, pero también tratarse de gigantescos témpanos enclavados fuertemente en el hielo de mar. Hasta que no estuvo seguro, no lo dijo. Finalmente el 28 de enero de 1821 avistó una costa ríspida y montañosa, que nombró Tierra de Alejandro I (69º 53´ S) en honor al zar de Rusia. Expediciones posteriores han demostrado que la Tierra de Alejandro I no forma parte del continente, sino que es una gran isla separada de aquel por un estrecho. Descubrió también la isla Pedro I.

Todas estas comprobaciones fueron el punto de partida de sucesivos viajes de buques que desplazaron sus actividades hacia el sur, tomando como punto de reunión las inmediaciones de las islas Shetland y especialmente la abrigada isla Decepción. En 1823, el capitán inglés Weddell, luego de recorrer la costa patagónica y las islas Orcadas, descubre el mar que hoy lleva su nombre por el que penetró hasta los 74º 15´S y 34º 17´W en condiciones excepcionales de hielo.

Posteriormente, y zarpando en 1838 desde los Estados Unidos, el Teniente de la Marina de Guerra Charles Wilkes alcanzó el cabo de Hornos. Al año siguiente, luego de ver el hielo de mar que se presentó, se fue a Australia a pasar el invierno. Se dirigió a la Antártida (sector australiano) a fines de diciembre de 1839 y vio tierra en numerosos puntos a lo largo de 1.500 millas. Hacia la misma época tuvo lugar una expedición francesa comandada por el Capitán Cesar DUMONT D´URVILLE, de la Marina de Guerra. Descubrió lo que llamó Tierra Adelia, Luis Felipe e Isla Joinville, estas dos últimas al norte de la península Antártica.

Enterado de estos hechos, James ROSS, oficial de la marina británica, zarpó hacia el sur desde Nueva Zelanda. Sus buques, el "Erebus" y "Terror", estaban especialmente reforzados. Atravesó el hielo de mar, que en el verano deriva hacia el norte y después de cuatro días entró en un mar abierto que ahora se denomina de Ross. No había hielo y pudieron navegar hacia el sur sin problemas. Empezaron entonces a percibir montañas, ofreciéndose a sus ojos uno de los más grandes espectáculos de la naturaleza y que detuvo su avance: la barrera de hielo que hoy lleva su nombre. También vio el monte Erebus, un volcán activo de mas de 4.000 m de altura. Posteriormente exploró la zona de la península Antártica. Después que WILKES, D´URVILLE y ROSS retornaron de sus viajes, menguó el interés por ir a tierras antárticas. En 50 años sólo se hicieron esfuerzos ocasionales para conocer mas sobre el misterioso continente blanco. En 1874, la expedición alemana al mando de Eduardo DALLMANN, desembarcó en la península Antártica, que veinte años antes recorriera Luis PIEDRA BUENA, y relevó su costa occidental hasta los 65º S, corrigiendo errores cartográficos.

A fines del siglo pasado, Carl WEYPRECHT, comandante de la expedición austro húngara al Artico (1872-74), comprendió la necesidad de realizar estudios geofísicos sinópticos simultáneos en las zonas polares y a esto dedicó sus esfuerzos. A pesar de ello las expediciones del Primer Año Polar Internacional se concretaron sólo entre 1882 y 1883. Este hecho inaugura una serie de estudios intensivos sobre la naturaleza del Antártico, recomendados por sucesivos Congresos Internacionales de Geografía y que culminaron exitosamente en el año 1957-58 cuando se lo llamó Año Geofísico durante el cual se develaron muchos de los interrogantes científicos existentes.

Bajo la óptica de los años polares se realiza durante los años 1897 y 1899 la Expedición Antártica Belga, comandada por el Teniente Adrián de GERLACHE, de la que participó Roald AMUNDSEN. Gerlache quedó con su buque encerrado entre los hielos, derivando así durante todo el invierno.

Roald Amundsen

Antes de él, ninguna expedición científica había invernado en la Antártida y los hombres se habían limitado a ver lo que podían durante el verano, yendo a tierra muy contadas veces.La expedición científica alemana auspiciada por el gobierno teutón y comandada por el capitán Karl CHUM, conducía a bordo del "Valdivia" al eminente oceanógrafo Gerardo SCHOTT. Los propósitos de esta expedición fueron principalmente dos, a saber: 1) la realización de investigaciones científicas de carácter oceanográfico; 2) la exploración de carácter geográfico. Zarpó de Hamburgo a fines de 1898 y el 16 de diciembre alcanzó la máxima latitud en los 64º 14´S sobre el meridiano 54º 20´E. Una expedición británica eminentemente científica comandada por Carsten Egeberg BORCHGREVINK zarpó de Cristiania en julio de 1898 a bordo del "Southern Cross". Se estableció una estación e invernada en cabo Adare que permaneció allí durante 1899 dedicada a la observación y estudios científicos.En febrero de 1900 llegó a los 78º 50´S sobre el meridiano 164º 32´E, hasta ese momento el punto mas austral alcanzado por el hombre.

Para cumplir las recomendaciones del Congreso Internacional de Geografía reunido en Berlín en 1899, se organizaron cuatro expediciones científicas: la expedición Antártica Alemana (1901-3), comandada por el profesor Erich von DRYGALSKY; la Expedición Antártica Sueca (1901-4), comandada entonces por el Profesor Otto NORDENSKJÖLD; la Expedición Antártica Británica, en la misma fecha, comandada por el Capitán Robert F. SCOTT, y la Expedición Antártica Nacional Escocesa (1902-04), comandada por William S. BRUCE.

Luego se suceden nuevas expediciones como la del francés Jean CHARCOT (1903-5) y la del Teniente inglés Ernest SHACKLETON, quien en 1907 invernó en la barrera de Ross, desde donde emprendió la marcha al Polo Sur, alcanzando el 9 de enero de 1909 los 88º 23´S, a sólo 179 km, del Polo, debiendo regresar después de una penosa marcha, por falta de provisiones y el agotamiento físico de la dotación.

A pesar de no haberse concretado la empresa, el intento acentuó el interés por llegar al Polo. El auge del período heroico se sitúa en 1911-12, cuando fue alcanzado el Polo Sur, correspondiendo la hazaña al explorador noruego Roald AMUNDSEN. Saliendo de la bahía de las Ballenas en octubre de 1911, Amundsen y cuatro hombres alcanzaron el 11 de diciembre el Polo Sur, donde estuvieron tres días para comprobar su posición. Con esta expedición, Amundsen probó su capacidad como organizador y demostró que los equipos de perros esquimales eran el mejor medio de transporte. Un mes después que el noruego, el Capitán SCOTT, con cuatro hombres, llegaba al mismo punto. Habían partido desde el estrecho de McMurdo, utilizando "ponies" siberianos para el transporte. No obstante de ser pequeños y fuertes, estos animales no resultaron aptos para la tarea, teniendo los hombres que halar los trineos. La situación se tornó más grave al regreso. Extenuados por la mala alimentación y las tormentas, fueron sucumbiendo, hasta perecer SCOTT y los últimos compañeros a escasos 22 km. De un depósito de víveres. En la primavera siguiente, una patrulla de búsqueda halló la carpa, su diario y 16 kg. De rocas seleccionadas con fines científicos.

También en 1911 y 1912 recibieron las tierras blancas la visita de japoneses y alemanes. Los primeros al mando del Teniente Shiraze tocaron la parte. Este del mar de Ross, mientras que los segundos entraron por el mar de Weddell, descubriendo la gran barrera de hielos Filchner, nombrada así posteriormente en honor al jefe de la expedición. Un número creciente de balleneros se encontraba también operando en la zona; muchos de ellos investigaron lugares nunca visitados antes. La Primera Guerra Mundial abrió un paréntesis en las exploraciones de las zonas australes. Sólo SHAKCLETON (1914) intentó cruzar la Meseta Polar, dirigiéndose desde el mar de Weddell hacia el de Ross, pero sus intenciones no pudieron concretarse debido a que el "Endurance", la nave que lo conducía quedó aprisionada por los hielos, destrozándose posteriormente.

La tripulación logró salvarse gracias a la conducción extraordinaria del jefe de expedición, que junto con dos de sus compañeros logró obtener los medios de rescate y gracias a la intervención del piloto Luis A. Pardo, al mando del escampavías chileno "Yelcho", logró rescatar a los 22 sobrevivientes que habían quedado en la isla Elefante. Con los avances de la aviación, en el año 1928 se decide aprovechar este medio para efectuar reconocimientos en la Antártida, comenzando así la exploración aérea de aquella parte del planeta, cuyos antecedentes habían sido las observaciones con globos cautivos, realizados por la expedición alemana de Erich von DRYGALSKY (1901-03) en la costa de Wilhelm II y las efectuadas por las expedición de Scott en la bahía por el bautizada Caleta Globo Aerostático, por el medio empleado, conocida hoy como bahía de las Ballenas. Pero el primer vuelo en aeroplano como los llamaba en aquella época, sobre la Antártida se debe a Sir Hubert WILKINS (1928-29), que utilizó dos monoplanos Lockeed Vega, "San Francisco" y "Los Angeles", con los que cruzó la Península Antártica hasta los 71º 20' S, confirmando descubrimientos de expediciones anteriores y avistando nuevos accidentes geográficos.

Por la misma época, Richard Evelyn BYRD (1928-30), contando con tres aviones descubre entre otros accidentes las montañas Rockefeller, donde pierde uno de los aparatos aunque sin víctimas y la tierra de Marie Byrd, logrando volar sobre el Polo Sur el 28 de Diciembre de 1929 habiendo partido de la base Pequeña América, en las Bahía de las Ballenas. BYRD repitió sus exploraciones aéreas en 1932-35, 1939-41 y 1946-47. En 1929-31, Sir Douglas MAWSON exploró por el aire la zona comprendida entre los meridianos 100º E y 130º E y en 1935 Lincoln ELLSWORTH descubre cordilleras y valles, volando desde la isla Dundee al mar de Ross. En la temporada 1938-1939, la expedición alemana de Alfred RITSCHER, en dieciséis vuelos relevó cerca de 20.000 Km. sobre le meridiano de Greenwich. En 1947-48, Finne RONNE operando desde la bahía Margarita hizo nueve vuelos, obteniendo 14.000 fotografías tridimensionales. Finalmente, el 31 de Octubre de 1956, George DUFEK aterrizó en el Polo Sur, siendo el primer hombre en llegar allí después de Amundsen y Scott en 1911 y 1912 respectivamente.

Las expediciones marítimas y terrestres también fueron importantes a partir de la finalización de la Primera Guerra Mundial, destacándose la expedición alemana del "Meteor" en proximidades de las Georgias del Sur, y las británicas del "Discovery", el "Discovery II" y el "William Scoresby", con investigaciones principalmente oceanográficas y biológicas. La expedición británica de John RYMILL (1935) exploró la Tierra de Graham (hoy Tierra de San Martín en la toponimia argentina), descubriendo el estrecho helado entre la Tierra de Alejandro I y el continente. Su proyecto de cruzar la península Antártica desde la bahía Margarita al mar de Weddell fue cumplido en 1952 por la dotación argentina de la base San Martín.

En 1949-1952, una importante exploración de la Tierra de la Reina Maud, con investigación de la estructura y espesor del casquete polar fue realizada por la expedición noruego-británico-sueca, bajo la dirección de AHLMANN, SVERDRUP y WORDIE. Contemporáneamente también los soviéticos se hicieron presentes en la Antártida, con el barco factoría "Slava" haciendo valiosas investigaciones sobre hidrología, geología, glaciología, meteorología y biología, con especial énfasis en el estudio de las ballenas.

Con motivo del Año Geofísico Internacional fue organizada la expedición Transantártica Británica, que estuvo a cargo del Doctor Vivian E. Fuchs y cuyo objetivo principal fue el de atravesar el continente antártico desde el mar de Weddell hasta el mar de Ross, pasando por el Polo sur. La mencionada expedición estuvo integrada por dos grupos: el de mar de Weddell, el más numeroso, a cargo del propio doctor FUCHS, y el de mar de Ross, a las órdenes del neocelandés Edmund HILLARY, que sirvió de apoyo al primero y cuya misión consistió en instalar depósitos de víveres y combustible a lo largo del trayecto desde la base neocelandesa Scott en el Seno McMurdo hasta el Polo Sur, al cabo de cuya tarea y en razón del breve plazo en que fue cumplida, se dirigió al mismo, llegando allí el 3 de enero de 1958. En consecuencia, Hillary fue el tercer hombre en el mundo que llegó por tierra a esa región.

Mientras tanto, el grupo encabezado por el doctor Fuchs - que había partido el 26 de noviembre de 1957 de la base Shackleton, sobre el mar de Weddell - se encontraba para esa fecha (3 de enero de 1958), a 112 Km. de distancia del Polo Sur, a donde llegó el 19 de ese mismo mes. El día 24 se puso en marcha nuevamente, llegando al Depósito 700 el 9 de febrero y al día siguiente continuó su marcha hacia la base Scott, última etapa de la Expedición Transantártica Británica, el 2 de marzo de 1958.

Poco tiempo después un grupo motorizado soviético que formaba parte del tren de abastecimiento que partió de la base Mirny, arribó al Polo Sur el 26 de diciembre de 1959. Había salido de Komsomolskaya con ese destino, el 6 de noviembre de ese año.

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