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Ubicado al pie de las Sierras Grandes frente al Comechingones, el microclima y la claridad de su cielo han convertido a este lugar en un refugio para aquellos que buscan vivir en contacto con la naturaleza.
Debido a su atmósfera diáfana, el Smithsonian de Massachussets, Estados Unidos, instaló en la zona durante siete años, un observatorio para rastreo de satélites artificiales. Ampliamente reconocido como un centro de energía, el turista arriba al lugar con el objetivo de tomarse el ansiado respiro de sus ocupaciones anuales. Aquí podrá disfrutar de el silencio, la tranquilidad, la belleza natural, pureza del clima, y todo un paraíso serrano.

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