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En la segunda década del siglo XVII don Juan de Tejeda y su mujer, doña Ana María Guzmán, hicieron la promesa de levantar un monasterio a Santa Teresa. El edificio -que no es el que actualmente subsiste- estaba terminado hacia 1625. Para el sector dedicado a clausura se habilitó casi toda la contigua casa de los Tejeda. Las primeras monjas fueron doña Ana María de Guzmán -ya viuda- y sus hijas. Ubicado en el centro histórico de la ciudad, próximo a la plaza principal, el conjunto conventual que ha llegado a nuestros días data del siglo XVIII. Se atribuye al Hermano jesuita Andrés Blanqui el diseño del templo -terminado entre 1753 y 1758- y del ala sur del claustro. Siete patios integran el Convento, donde se observan la ermita vieja, los claustros, el cementerio y un reloj de arena. La Iglesia tiene una sola nave con tres coros; en ella se destaca una hermosa talla barroca de Santa Teresa, traída desde España a fines del siglo XVIII. La fachada, de líneas indoamericanas, muestra una interesante espadaña lateral con alta y amurallada torre de acceso. El portal del Convento tiene un frontis curvo con cornisas interrumpidas, que evocan el barroco andaluz.
Funciona aquí el Museo de Arte Religioso Juan de Tejeda.
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