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Villa General Belgrano una Aldea a dos Aguas
Sin lugar a dudas que esta expresión es una de las más oídas por los pobladores de este conocido destino turístico enclavado al pie de las Sierras Chicas en el Valle de Calamuchita, cuando el visitante, comienza a hacer un análisis más sereno de la oferta visual que le propone esta Villa. Respuesta Arquitectónica. La necesidad básica de habitar provoca una inmediata respuesta arquitectónica, que en este caso particular invita a remontarnos 67 años atrás cuando se funda lo que por aquellos días se denominaba "Paraje El Sauce"; un pequeño caserío serrano a la vera de un conjunto de pequeños arroyos bordeados por una intensa vegetación autóctona. Quiere el destino que un grupo de pioneros de origen centro europeo decidan instalarse en este Paraje para que esta historia tome un quiebre significativo. El afán de hallar en esta comarca, la realización de sus sueños unido a la laboriosidad de estos inmigrantes, nos hace ver hoy una manera distinta de concebir un pueblo desde su arquitectura y entorno. Y sin duda que los techos a dos aguas son los que marcan con más contundencia esta característica centro europea.

Técnicamente desde los inicios se resolvieron estructuralmente como losas inclinadas o en su defecto como estructura netamente de madera. En ambos casos las cubiertas fueron de tejas en su modelo Francés o Españolas. Hoy con la profusión de nuevos materiales de cubierta se comienza a apreciar la utilización de éstos, pero hay que reparar en el detalle de que los mismos deben ser previamente aprobados por la oficina de Obra Municipal. Y es interesante además de destacar el hecho que los profesionales de la arquitectura y la ingeniería residentes en la Villa, son referentes permanentes para introducir modificaciones necesarias al Código y planificación general del pueblo. Se debe reconocer que nos son frecuentes este tipo de acciones mancomunadas que no hacen más que reafirmar el porque de una imagen.

Si retomamos el análisis anterior podemos apreciar que la madera no solo queda circunscripta a su uso en techo, sino que por el contrario se la utiliza con igual gracia desde aberturas con vidrios repartido hasta balcones y ornamentos.

Otro material que se destaca en la armonización estática de los edificios, es la piedra natural de una multiplicidad de usos, como picos, revestimiento, muros, etc... Estos materiales mencionados con acabado de muros de ladrillos vistos y muros revocados pintados de blanco sumado a la geografía ondulante de las Sierras nos reanuncian la visión de esta Villa como modelo.

Un párrafo aparte es la utilización del espacio, aspecto que también se encuentra debidamente tratado en el Código, proponiendo generosos retiros a la edificación tanto desde línea municipal como de los ejes medianeros. Tan incorporados tiene la comunidad estos preceptos que de por si es esta misma quien los defiende, valorando a través de estos espacios libres la incorporación de una frondosa vegetación que hoy se muestra mayormente exótica en cuanto a sus especies en el casco urbano, fruto de 67 años de la mano del hombre.

Desde la órbita municipal y conjuntamente con ente y personas ligados al medio ambiente, se encuentra hoy trabajando en la elaboración de pautas que equilibren este aspecto de la vegetación exótica frente a la vegetación autóctona, ya que esta comunidad hoy, después de varias generaciones de inmigración cultural, tiene claro que el aspecto humano ya se ha consolidado y hoy es el turno de la naturaleza.


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