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Suelo de Guerra
recorriendo el hoy apacible poblado, resulta difícil creer que este suelo fue testigo de sucesivos avances y retiradas de los ejércitos en pugna durante la Guerra de la Independencia y que ocho combates se libraron en tierras de Yavi. Con la derrota de las armas de España, no terminaron las ocupaciones bélicas. En 1867, en retirada hacia Bolivia, José Felipe Varela y sus hombres llegan a Yavi. Según la tradición, testimonio de su paso son las marcas de tizne que todavía se adivinan en los muros interiores de la capilla.
En 1873, Yavi fue epicentro del levantamiento por la recuperación de las tierras. Aplastada la rebelión, según la tradición en cada una de las esquinas de la plaza de Yavi, se fusiló un insurrecto. En 1949, las tierras de la Puna fueron expropiadas y otorgadas en usufructo a sus pobladores.
Relatos orales dan cuenta de las angustias de las épocas de guerra: hablan de las jóvenes escondidas en las enormes tinajas de barro cocido y de los "tapados" (tesoros enterrados), generalmente preciados pesos bolivianos de plata. Estos últimos han alimentado la fabulación colectiva y la consiguiente cacería: no sólo habrían protegido así sus bienes los pobladores, sino también su botín los ejércitos; desaparecidos muchas veces unos y otros en los avatares de la guerra, los tesoros permanecerían en el secreto de la tierra.
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