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BASÍLICA NACIONAL DE NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN 1935
Manzana comprendida por las calles 9 de Julio, Bartolomé Mitre, Padre Jorge M. Salvaire y San Martín
En 1630, el portugués Antonio Farías de Saá hizo traer desde Brasil dos imágenes de la Inmaculada Concepción para la capilla de su estancia en Sumampa, Santiago del Estero. Durante el viaje, la carreta que las llevaba hizo una parada a orillas del Río Luján, en la estancia de don Diego Rosendo. Los troperos no pudieron volver a poner en marcha la carreta, tirada por bueyes; quitaron el cajón que contenía la primera imagen, pero recién al retirar el segundo, la carreta arrancó. Los troperos interpretaron ésto como un signo por el que Dios les indicaba que la primera imagen, Nuestra Señora de la Concepción, debía permanecer en el lugar (la segunda, Nuestra Señora de la Consolación, siguió viaje a Sumampa). Llevada en devota procesión a la casa de don Rosendo, la imagen comenzó a ser venerada por un gran número de fieles, primero en un oratorio y luego en una capilla. Hacia 1671 la imagen fue trasladada a la ciudad de Luján, donde en 1762 se terminó un primer santuario. Ya consolidada la trascendencia pública de la sagrada imagen y sus prodigios, el 3 de diciembre de 1672 se realizó la primera peregrinación de católicos para venerarla en Luján. Pocos años después, impulsadas por el Padre Jorge M. Salvaire, Teniente Cura de la ciudad, comenzaron las obras de la actual Basílica, proyectada por el arquitecto Ulderico Courtois. El templo, de estilo neogótico, fue inaugurado en 1935. Sus vitrales describen hechos históricos, como la detención de la carreta y la coronación de la santa imagen en 1887. El culto mariano de Luján trasciende las fronteras argentinas. En 1982, la Basílica recibió la visita del Papa Juan Pablo II. |