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CHACRA Y PALOMAR DE DIEGO CASERO 1788
En terrenos del Colegio Militar de la Nación. Partido de 3 de Febrero.
Cerca de estas lomadas, el 3 de febrero de 1852, se libró la Batalla de Caseros: la Triple Alianza, integrada por Brasil, Uruguay y Entre Ríos, bajo el mando del General Justo José de Urquiza, triunfó sobre el Gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. En 1781, Diego Casero se estableció en el lugar. La propiedad contaba con una vieja casa construida con tapias de tierra, una atahona movida por un malacate y mulas para la molienda del grano. La chacra tenía acceso al Río de las Conchas y la Cañada de Ruiz. Al poco tiempo se convirtió en un establecimiento dinámico, y entre las nuevas instalaciones para el manejo de la hacienda se construyeron corrales de palo a pique, con madera de ñandubay. El trabajo productivo estaba a cargo de un capataz, que según era corriente en la época, dirigía a un grupo de esclavos; además, se contrataban peones libres para el trabajo temporario. En 1788, Casero ordenó la construcción de una casa importante, con aposentos dispuestos alrededor de un patio, dos galerías y pozo de agua. Tenía veinticuatro piezas, entre habitaciones, oficinas, depósitos y un gran almacén con techo de paja, cuyo gran tamaño refleja la importancia de la producción que podía contener. A la casa se le agregó un mirador para controlar el campo. El Palomar, que se ubica a unos seiscientos metros de la casa principal, fue posiblemente el mayor de la época, con diez mil "mechinales" o nidos, destinados a la producción de pichones, que luego se vendían en Buenos Aires. De planta circular, está configurado por patios concéntricos y una tercera crujía, que se usaba como caballeriza y depósito. Su altura crece escalonadamente hacia adentro en cada anillo, desde el círculo externo, más bajo, hasta el central, que lo triplica. Los patios tienen cuatro entradas independientes, abiertas a los cuatro puntos cardinales. |