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INSTITUTO SATURNINO E. UNZUÉ
Calle Jujuy Nº 77.
La idea de construir un sanatorio-asilo para niñas, con dependencias para religiosas y un oratorio, surgió de las hermanas María Unzué de Alvear y Concepción Unzué de Casares, que llamaron a la institución "Asilo Saturnino Enrique Unzué", en memoria de su padre. El proyecto fue confiado al arquitecto francés Luis Faure Dujarric, a quien se le encomendó muy particularmente el uso de materiales nobles. A fines de 1909, en los talleres de Curzio Caponetti, en Roma, se inició la construcción de ornamentos, solados y revestimientos de muros, fustes de columnas de mármol de Carrara, orfebrería y carpintería. Simultáneamente, el constructor Mauricio Cremonte, secundado por el francés León Fragnaud, comenzó la edificación de la mampostería in situ, con personal marplatense. El edificio, con capacidad para 350 niñas, tiene una planta en "H" de dos pisos, y fue dotado con los equipos e instalaciones más adelantados de su época. La construcción abraza un amplio parque central, precedido por una reproducción del reloj de la Abadía de Westminster, en el que se destacan esculturas religiosas, una fuente artística y una gruta. El oratorio se ubica en una posición central, en el cruce de los ejes compositivos del edificio. El exterior del asilo, casi desprovisto de ornamentos, no refleja en absoluto el esplendor de sus interiores. Este contraste responde a las pautas marcadas por las vanguardias arquitectónicas vigentes a principio de siglo, que dejaron su impronta en este proyecto, fundamentalmente la llamada Secesión Vienesa. |