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El verdadero origen de Tartagal, data del año 1884, cuando Jesuitas de Tarija fundaron los fuertes de Yacuiba y Tartagal, para detener la audaz avanzada de los aborígenes.
Al no haber establecido Argentina los límites, el Gobierno Boliviano tomó posesiones de estas hermosas y salvajes tierras en el año 1864, las cuales fueron cedidas por a Don José M. Abasto (boliviano), quien las vendió al cabo de algunos años.
Originalmente se denominaba "ÑANCAHUASU", término chané ó chagüanco que significa "Río de las Corzuelas". Luego tomó el nombre de "Tartagal", por la abundancia de plantas de tártagos existentes en la zona, de cuyas semillas se extrae el aceite de resina.
En el año 1887 fueron llegando las primeros audaces y aguerridos pioneros, uno de ellos era Don Pedro de Ruffini.
El primer tratado entre los gobiernos de Bolivia y Argentina se llevó a cabo en el año 1889, el cual se llevó a protocolizar recién en el año 1939.
Don Francisco de Tobar en el año 1905, descubre el petróleo que dará vida y auge a esta región de ahí en más.
El primer Comisario de la zona fue el Sr. Sixto, quien fue nombrado en el año 1910.
La ruta 34 que aumentará el desarrollo y el desenvolvimiento de la zona, se construye en el año 1918; tomando ese mismo año el Sr. Ruffini posesión del sector donde se encontraba asentado el paraje de Tartagal, estableciendo el mismo los límites.
El primer negocio de comestibles instalado en el año 1919, fue propiedad de Sr. Esper; quien junto al grupo de pioneros y gracias a sus grandes esfuerzos, en ese mismo año se produce el enripiado de las calles.
A todo esto en el año 1922, el Obispo de Salta viaja a Roma para pedir misioneros que se encarguen de este territorio; creándose poco tiempo después la Primera Comunidad Cristiana Franciscana.
En el año 1922 se produce la llegada de los rieles de tren. Al año siguiente se realiza la tan ansiada llegada del ferrocarril a la orilla derecha del Río Tartagal.
En los primeros meses del año 1942 se permitió el asentamiento a los pobladores.
La ocupación y la evolución poblacionales fueron tan rápidas que sorprendió hasta a sus propios habitantes; de improviso surgió en el norte de la provincia de Salta un verdadero pueblo, cuyo adelantado supera todos los cálculos, tal es así que el 25 de Septiembre del mismo año, tras decreto provincial Nº 1825, los pobladores recibirán respuesta a su pedido de creación de una comisión de administración municipal integrada por los siguientes Sres. Pedro J. Haffini, Federico Smithd, Nicanor Sanz, José Raventas e Ing. Arturo Helguera.
Todo se desarrolló en forma tan veloz que no advirtieron que Tartagal había quedado sin día ni mes de nacimiento.
En el año 1974, siendo interventor municipal el señor Severo Cáceres Cano se interesó en este tema y pidió al Sr. Julio Andrés Pereira que realizara las investigaciones pertinentes.
Cumplimentando el estudio, el Señor Ferreira aconsejó tomar el 13 de Junio por las siguientes razones:
La colocación de una gran cruz de madera, en señal de posesión del terreno donado por los Señores Pedro Ruffini a la comunidad Franciscana, alrededor de la cual anularon los primeros accidentes sus viviendas. Acto realizado por el rendo P. Gabriel Tomasini en día 13 de Junio.
El día 13 de Junio coincide con el día de San Antonio de Padua que más tarde por una resolución de la Curia, fuera tomado y designado como Patrón Espiritual de Tartagal.
FUENTE: tartagal2000
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