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CAPILLA DE SAN IGNACIO S. XVIII
121 km. al sur de la ciudad de San Miguel de Tucumán, por ruta nacional 38.
Construida entre 1746 y 1757, perteneció a una reducción jesuítica que fue la primera que fabricó azúcar en la provincia. Está emplazada en un sitio elevado, y ocupa el centro del cementerio de San Ignacio, en el departamento de Graneros, al sur de la provincia.
Posee una singular "fachada telón", apenas calada por las pequeñas aberturas del campanario, el portal de acceso y la ventana del coro. Se trata de un paño único, generado por la unión del frontis triangular y la espadaña con el frente plano por el que se accede al edificio. El sector que pertenece a la nave ha sido enfatizado por encima de la cornisa superior, con el agregado de elementos que forman un frontón muy simple. La espadaña culmina a su vez en un pequeño volumen cuya forma resulta de la combinación de curvas y contracurvas. La capilla, a la que se ingresa a través de un espacio de poca altura marcado por el entrepiso del coro, es de nave única, con paredes lisas desprovistas de ornamento. En su interior se conservan ejemplos de arte religioso de alta calidad, como las imágenes de San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y la Inmaculada Concepción, por cuyas características se supone hayan sido obra de los aborígenes que habitaban las misiones jesuíticas.
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